El mal aliento persistente, también conocido como halitosis, es un problema más frecuente de lo que parece.
Puede afectar a la seguridad personal, a las relaciones sociales y a la calidad de vida del paciente.
Aunque muchas personas intentan solucionarlo con chicles, colutorios o caramelos, estas soluciones solo enmascaran el problema de forma temporal.
Si el mal aliento se mantiene en el tiempo, conviene buscar la causa.
En muchos casos, el origen está en la boca.
La acumulación de placa bacteriana, el sarro, las caries, la enfermedad periodontal, restos de comida retenidos, prótesis mal higienizadas o una higiene lingual insuficiente pueden provocar mal olor.
Las encías inflamadas o infectadas también pueden ser una causa importante.
La superficie de la lengua puede acumular bacterias y restos orgánicos.
Por eso, además del cepillado dental, puede ser recomendable limpiar la lengua con suavidad mediante un limpiador lingual o un cepillo adecuado.
Este pequeño hábito puede mejorar mucho la sensación de frescor en la boca.
Si el mal aliento persiste a pesar de mantener una buena higiene, es recomendable acudir a una revisión.
En la clínica valoraremos el estado de los dientes, las encías, la lengua, las restauraciones antiguas y cualquier posible foco de infección.
El tratamiento depende de la causa.
Puede incluir una limpieza dental profesional, tratamiento periodontal, eliminación de caries, mejora de la higiene oral o revisión de prótesis y restauraciones.
Lo importante es no quedarse solo en tapar el olor, sino tratar el origen.
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